Entrevista a Felipe de Solminihac, Premio Roberto Opazo: “Chile tiene un patrimonio nacional en sus plantaciones de viñedos”

Por Pamela Suárez y Marta Péndola de Enoccv.cl

Felipe de Solminihac I.

El recién galardonado por el premio, el ingeniero agrónomo y enólogo Felipe de Solminihac, en entrevista con www.enoccv.cl, se refiere a su visión del sector, desafíos y la importancia del gremio como ente representante de los 14 mil pequeños productores de vino en el país. Este reconocimiento es entregado por el Colegio de Ingenieros Agrónomos a profesionales por su trayectoria, en este caso se destacó su contribución a la actividad gremial.

¿Qué significa recibir este reconocimiento para el sector vitivinícola por parte del Colegio de Ingenieros y en especial para la Corporación Chilena del Vino?

El rubro vitivinícola es muy importante en la agricultura nacional por muchas razones. Para nombrar algunas, la cantidad de personas que trabajan en el rubro, la gran cantidad de Ingenieros Agrónomos, que han hecho importante la vitivinicultura chilena a nivel mundial. Además, económicamente el vino es un producto que genera importantes divisas para el país, junto con constituir un producto emblemático que se encuentra casi en el mundo entero.

El Colegio de Ingenieros Agrónomos siempre tiene la vista puesta en el sector y en los profesionales que allí trabajamos, somos parte del Colegio, por lo que este premio es un estímulo más para seguir entregando nuestro trabajo a las organizaciones del vino. Como director de la CCV ha sido muy grato recibir esta distinción, porque es parte de mi labor gremial dedicada a la institución más grande del sector donde se reúnen cientos de productores y elaboradores de uvas y vinos y muchos empresarios ligados al rubro.

¿Cuál a su juicio es la contribución que como país realiza este sector?

Lo primero que quisiera decir que el país, Chile, tiene condiciones naturales para producir uvas y vinos de alta calidad. El esfuerzo y emprendimiento de empresarios, profesionales, Ingenieros Agrónomos Enólogos y, muy importante, los trabajadores del campo han sacado provecho de las condiciones naturales de clima y suelo para desarrollar una viticultura de calidad, permitiendo obtener vinos que se destacan a nivel mundial por su calidad y precios asequibles para la mayoría de los consumidores.

El vino es un producto emblemático; cada botella en una mesa es como una bandera de nuestro país, esto permite conocernos mejor, saber dónde estamos y quiénes somos. Creo que el mundo vitivinícola nos mira como un país serio, con una vitivinicultura sana que produce vinos de alta calidad, es uno de los países más importantes a nivel mundial en este rubro.

“No se puede culpar al vino de lacras sociales y recurrir al alza de impuestos”

¿Cuáles son los desafíos de esta actividad?

Los desafíos del sector son muchos, en primer lugar es importante mejorar el material genético de nuestras parras para establecer viñedos más seleccionados conservando calidad y tipo de uva que se produce; también es importante buscar estrategias para aumentar el consumo interno mediante un plan orientado a la educación para saber qué es el vino, sus características y bondades. No es posible que en Chile, siendo un país vitivinícola, muchas personas no sepan que el vino se hace con uva. Nos falta cultura y conocimiento en este tipo de cosas. En Chile el conocer el vino, debería ser parte de la educación de los programas escolares. Con educación se podrá apreciar el vino y saber cuándo beberlo en los momentos adecuados, siempre con moderación.

Otro de nuestros desafíos es controlar bien los lugares de producción para no permitir mezclas de uvas y vinos que la ley no permite. Esto necesita de un buen financiamiento y funcionamiento de las denominaciones de origen.

Y, por último, creo que hay mucho por hacer en el ámbito  organizacional de los productores para mejorar su situación de producción y venta de sus mostos. La acción conjunta de productores puede llevar a mejorar los resultados y enfrentar los años de crisis que se presentan con frecuencia. Los pequeños productores son muchos y están repartidos a lo largo de la extensa superficie vitícola del país. Su labor es de gran importancia y yo veo que la manera de salir de un posible abandono es la asociatividad. En ese aspecto, la CCV ha tenido una gran preocupación por ellos, para que puedan mejorar tecnología y potenciar el valor de su trabajo y su producto.

¿Qué mensaje entregaría a las autoridades desde este sector de la economía nacional?

Mi mensaje es que hay que cuidar el sector. Chile tiene un patrimonio nacional en sus plantaciones de viñedos, su producto es bueno y sano. No se puede culpar al vino de lacras sociales y recurrir al alza de impuestos. Esto tendrá un efecto contrario en el consumo y la fiscalización de ellos será más difícil. Por último, es fundamental educar y entender que el vino forma parte de nuestra cultura e identidad.

Fuente: Comunicaciones CCV

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